sábado, 3 de febrero de 2007

Día 1: Salida de Sevilla y llegada a El Cairo


28 de Diciembre de 2006. 19.00 horas. Nos disponiamos a tomar el AVE rumbo a Madrid, donde cogeríamos un vuelo directo a El Cairo. Muchos nervios antes de salir y hasta llegar a Madrid sin complicaciones. Nuestro AVE salia a las 21.00 y llegaba a las 23.30 y el avion salia a las 3.00 de la madrugada, asi que habia tiempo. No hay mucho que comentar hasta llegar a Madrid, pero por ejemplo el hombre que bajaba delante mia en el AVE, tropezó y cayo por la escalerilla y casi se parte la crisma. Afortunadamente no fue nada.
Cogimos un taxi hasta la T4 en Barajas: desierta e intacta, un par de días antes del atentado. Alli nos encontramos con el que iba a ser nuestro grupo de viaje. Ya estabamos muy cansado por entonces puesto que yo en el AVE no dormí nada, al contrario que Luis que echó unas cabezaditas.
Una vez facturamos los equipajes nos dispusimos a recorrer el laberinto de la T4 que nos separaba de la puerta de embarque, tomandonos un tentempié en una cafeteria.
Llega la hora y por fin embarcamos. He de decir que el vuelo no fué lo que nos esperabamos; tratandose de un vuelo internacional nos esperabamos un buen avion: amplio y cómodo y nos encontramos justo lo contrario. Aparte de que salimos de Madrid de noche y llegariamos por la mañana a El Cairo, recuerdo algunas personas en el avion con reproductores de DVDs portatiles a todo volumen, asi que poco pudimos hacer para dormir aparte de dar cabezadas muy cortas que por supuesto no bastarian para soportar el duro viaje que nos esperaba.

El viaje se me hizo bastante largo, pero desde que estuvimos en el espacio aereo egipcio, no despegué la nariz de la ventanilla. Lo mas curioso es que el delta del Nilo es todo verde, muy muy verde (y yo que creia que seria desertico), pero cuanto mas nos adentrabamos en el pais ya iba apareciendo el desierto. Recuerdo sobrevolando El Cairo como una nube tapaba toda la ciudad, ocultandonos casi toda la vista, excepto algunos edificios altos, hasta que de pronto pasamos la nube y ahi se vio todo: el desierto y sobre todo lo las piramides. Se veian desde muy alto y era espectacular verlas ahi alineadas, presidiendo toda la ciudad. Nunca olvidaré estas vistas.

Al aterrizar nos dimos cuenta, con un poco de desilusion pues creimos que nos podía afectar, que estaba lloviendo. Sí, lloviendo en el desierto; incluso nos comentó uno de nuestros guías Amir (al que mas tarde presentaré) que él en sus "taitantos" años nunca habia visto llover en El Cairo, y que cuando lo hacía, la gente se asustaba y se metía en casa.

Una vez pasamos el control de aduanas y demás, nos tocó recoger nuestras maletas. Desafortunadamente, no todos pudimos recogerlas: dos chicos de Malaga, Maica y Juan Antonio perdieron una de sus maletas, la cual ya contaremos cuando y cómo apareció.
Nos fuimos a la salida del aeropuerto donde nos esperaba una especie de "autobus-furgoneta" en la que cai no cabiamos nosotros y las maletas. Un buen rato despues salimos del aeropuerto hacia nuestro hotel.



Al salir, lo primero que advertimos fué que no habia nadie, ni por las calles ni por las carreteras, y es que era el dia de la matanza del carnero y era fiesta. Una vez nos adentramos mas en la ciudad, ya vimos a la gente degollando a los corderos y a la vacas en plena calle, por donde corrían literalmente rios de sangre.


Cuando ya fuimos incorporandonos al trafico de El Cairo, Amir nos contó que hay 18 millones de habitantes y 6 millones de coche, así que imaginaos. Un poco despues nos fuimos incorporando al trafico y nos dimos cuenta de que El Cairo conducen sin semaforos, ni carriles ni
señales de trafico; imaginaos una furgoneta cargada hasta los topes de gente y maletas esquivando coches a toda pastilla, tocando el claxon y sin hacer ningun "stop" ni ceda el paso ni nada por el estilo. Tengo que decir que los primeros dias, montar en el autobus era saber que podrias morir en cualquier momento.
Por fin llegamos a nuestro hotel, muy lujoso en principio, pero que nos iba a deparar unas cuantas sorpresitas que mas adelante contaré. Nos fuimos a nuestras habitacion a descansar 3 horas y media puesto que apenas habiamos dormido, para luego irnos a comer al restaurante "Christo", que por cierto estaba en una rotonda donde se podian ver las dos piramides mas grandes.




Este es nuestro hotel. Atentos a las ventanas de los edificios de la ultima foto: no hay cristales ni persianas, ni siquiera pintura en los edificios, y alli vivia gente.

Nuestra primera experiencia con la comida egipcia fue muy buena: nos empezaron a traer primeramente, unos panes (los cuales no se como se llaman) pero son como tortas, muy parecidos al pan de pita que ponen en los restaurantes turcos, junto con un monton de salsas, entre ellas una salsa hecha a base de garbanzos pero que por cierto parecia como una especie de salsa de queso pero picante y unos entrantes de verduritas muy picantes todas muy picantes tambien. Luego carne y pescado, asi que tampoco es que nos metiesemos de lleno en la gastronomia egipcia. Al salir del restaurante, aunque eran las 17.30 de la tarde, ya era casi de noche y pudimos ver en todo su esplendor las piramides iluminadas.

Luego nos fuimos a ver a Gamal Abdull, un especialista en perfumes y aromas aparte de otras sorprendentes cosas (podeis leer una entrevista completa que en la web de Luis Mariano Fernandez). He de decir que la visita a la tienda de Gamal fué una de las mejores experiencias que he tenido allí, puesto que además de dejarnos boquiabiertos, fué muy muy hospitalario y nos hizo varios regalos aparte de invitarnos a té, agua, café o lo que quisieramos.
Gamal nos leía el aura a peticion, nos recomendaba los perfumes que iban con nuestra persona y que nos podían servir como terapia contra losdesequilibrios de la energia y perfumes que iban bien con nuestra personalidad, nos explicó cómo y donde se hacian los perfumes, las siete esencias que había, etc. A mi por ejemplo, me dijo que tenía mucha mucha ira acumulada, y a Luis que desde hacía 3 años no tenía vida (por los estudios) y vaya si acertó.




Al acabar, nos fuimos a cenar a un barco-restaurante en el nilo desde el que se podía ver la ciudad por la noche, con sus luces y neones y carteles de publicidad. Para ir al barco, dimos una gran vuelta por la ciudad, pasando por barrios pobres y por barrios buenos. El contraste era inmenso: en los barrios pobres, a pesar de no haber casi luces en las casa, la gente parecia estar feliz y contenta, parecia un sitio tranquilo, la gente paseando de noche, mientras que el barrio bueno estaba hasta los topes de gente haciendo colas para las discotecas, en los grandes hoteles que había; todo muy extraño (es una pena que no tenga fotos de estos barrios, aparte de que era de noche y la camara no captaba bien la luz, como se ve en las siguientes fotos).




En esta ultima foto, todo el grupo a la salida del barco-restaurante.

Despues de cenar nos fuimos directos al hotel para descansar, puesto que habia sido un dia muy muy duro y necesitaríamos estar recuperados para el día siguiente.